Es combentos y El Rey Sancho Abarca.

Según la tradición este entorno de La Comuna ha sido testigo de episodios históricos muy relevantes para la historia de Aragón y orígenes del reino. Hoy los datos históricos y los míticos se mezclan de tal forma que es difícil separar realidad de ficción, pero ciertamente muy próximos a nosotros se encuentran algunos que fueron claves para explicar interesantes hechos de nuestra historia ocurridas allá por los siglos IX y X.

Excursion a Ermitas Serveto_030 (Copiar) Pueblo de Señes.

ES Combentos y el Rey Sancho Abarca.

Sobre un escarpado terreno, en la ladera de la Pena San Martin se hallan los restos (hoy prácticamente absorbidos  por la maleza), lo que fuera la Santa Cruz de Chistau, sitio conocido popularmente como Es Combentos. La tradición sitúa allí un modesto y sencillo claustro de monjas en que estuvo Doña Urraca de Aragón, esposa del Rey García Iñiguez de Navarra, cuando llevaba un hijo en sus entrañas. Se explica así que cuando mueren los dos reyes, fuera en Señes en Casa Sasé, el lugar en el que vivió oculto hasta la edad de 14 años el hijo de ambos, el primer rey de Aragón y Navarra, Sancho Garcés I.

Pasaría a la historia como un rey bueno para su pueblo, el rey Sancho Abarca de quién se dice que tomó este apodo por el calzado que le acompañó en su infancia y que él quiso seguir calzando siempre para homenajear al pueblo de Señes y al Bal de Chistau, que también los había tratado y protegido y del que se sentía muy orgulloso.

El Peu de la Moncha.

Camino de los combentos, hay en una piedra una original marca, es una huella, cuenta la tradición que estando Doña Urraca de Aragón embarazada del que sería el rey Sancho Abarca, estuvo a punto de caer precipitada por un zillo, si no fuera porque esta piedra le sujeto un pie. Todavía está piedra se puede observar por el camino de La Esacadiella.

La Espluga Mur García.

En una cueva situada camín d´El Collé, vivía Mur García que no era otro, sino el noble que tenía encomendada una difícil misión proteger el acceso al Bal de Chistau, mantenerlo libre de incursiones moras y dar aviso con su sonora cuerna si fuera necesario, era por tanto desde su privilegiada atalaya el “Señor guardián” de la mítica Santa Cruz de Chistau y sus combentos. Esta cavidad contiene restos neolíticos.

Fuente: Diputación Provincial de Huesca y Mancomunidad del Valle de Chistau.

Comments

  1. José Antonio Ballarin says:

    Lucía, qué historia más interesante.

    Te felicito por el artículo.

    Me ha gustado mucho

    Saludos.
    JAB

  2. José Antonio Ballarín says:

    Hola Lucía,

    Estaría muy bien añadir fotos de los lugares que se comentan en el artículo, sobre todos las ruinas del convento en las faldas de la Pena Chomartín.

    Gracias.

    • Lucía Mur Barrau says:

      Hola José Antonio:

      En estos momentos quedan ya pocas o casi ninguna ruina, yo fui hace un año y me lleve mucha desilusión, ya que yo he ido de niña y he visto allí tumbas con restos dentro, cerámicas y diente de animales, hasta la pila bautismal estaba, ahora esta todo lleno de maleza.

      Lucía.

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