Perico de Casa Baticer de Bielsa.

Ayer Sele Rego, colaboradora de MeteoSaravillo y ahora ya amiga, me enviaba este relato totalmente verídico de las peripecias de su suegro cruzando el Puerto Viejo hacía Francia. Os lo muestro a continuación con algunas fotos que me ha mandado también, están realizadas durante el rodaje de el documental “La Bolsa de Bielsa: El puerto de hielo” que muestra la odisea que sufrieron los miles de exiliados que acabaron en campos de refugiados, olvidados a su suerte, y con la preocupación de no tener información sobre su familia.

Quiero dar las gracias a toda la familia y deciros que hay una segunda parte de la historia, que publicaré la semana que viene.

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Pronto las primeras luces del alba despertarían un nuevo día, Perico de Casa Baticer de Bielsa apenas había dormido, repasaba una y otra vez su alforja, en ella su madre había preparado un queso hecho en casa, pan y un trozo grande de tocino, también una muda limpia toda recosida y había limpiado las botas heredadas de cuando era soldado y que Alejandro Vidaller  le había hecho una suela de madera de buixo, la bota de vino y una larga carta de su madre para Quineta…

Se vistió rápidamente y salió de casa, por delante le esperaban unas jornadas duras, respiró hondo muy hondo y empezó a andar…Al pasar por Parzán ya casi amanecía, pronto llegaría al camino de Puerto viejo y cruzaría las montañas que lo llevarían hasta Francia.

Si todas las lágrimas derramadas en estas montañas se juntaran se formaría un gran lago pensaba Perico mientras caminaba- “Cuanto sufrimiento, para tantas familias que marcharon de Bielsa con casi lo puesto, entre ellos padre y madre y mis hermanos pequeños, mientras tú hermano Antonio luchabas en el frente del Ebro de donde viniste muy enfermo, muriendo siendo casi un niño y yo por tierras catalanas conduciendo un camión de suministros, cuantas cosas vimos, cuanto sufrimiento …Malditas guerras”

El sol salía con fuerza y Perico hizo un alto en el camino ya llevaba horas caminando »Cuando llegue a Saint-Lary podré descansar en una buena cama en casa de Rosa Baitico y desde allí un  coche de linia me llevara a Tarbes y otro a Miranda y allí podré darte un abrazo querida hermana Quineta  otra víctima más de las absurdas guerras, en Francia te quedaste ,padre y madre no pudieron hacer otra cosa, imposible volver con ellos a Bielsa demasiadas bocas que alimentar y las manos vacías, el pueblo en ruinas”-Perico se secó una lagrima »Otra lagrima más en Puerto Viejo, otra más y las que quedan por derramar….Mientras las piernas me lleven y la salud me respete, yo Perico de Casa Baticer cruzaré andando por Puerto Viejo para ir a verte a Francia y llevarte noticias de los padres y de los hermanos que quedan y noticias del pueblo, lloraremos abrazados, recordando que aún podemos ver en nuestros recuerdos a los padres sonriendo sentados cerca del fogaril, a la madre hilando para aquellos jerséis que picaban como los tábanos en los veranos en la Musulíe, no había mucho pero estábamos juntos y teníamos paz …Malditas guerras”.

Qué hermosas montañas regadas de lágrimas -se dijo a si mismo Perico- buen abono han tenido, aquí se han roto familias enteras, unos de un lado, otros del otro, los que allí quedaran quedaron sin patria, los que volvieron no tenían nada ni un techo donde cobijarse y una patria desconocida sin esperanzas, como dice Angelines de casa Manoleta, de cantar La Internacional con orgullo a cantar el Cara el Sol con rabia, ahora intentamos levantar las casas padre y madre no han querido y vivimos en la cuadra, la casa se quedara así destruida y bombardeada .

Perico ya estaba en Francia-”Hemos tenido suerte, no he visto a la Guardia civil”-pensó contento- “Ahora queda los Gendarmes y el viaje de vuelta”.

Perico hizo este mismo recorrido de ida y vuelta durante años, sin que nadie lo supiera, eran años convulsos y más de una vez tuvo que esconderse tanto de la Guardia Civil como de la Gendarmería francesa y le contaba a sus hijos el miedo que pasó al cruzar las montañas y siempre recordaba que vio gente…”Válgame Dios- decía- nada nos decíamos, ni los buenos días, porque de buenos no tenían nada, cada uno iba a lo suyo, bastante teníamos con escondernos de la autoridad”.

Con la apertura del túnel Quineta volvió a Bielsa para ver las tumbas de sus padres y parte de sus hermanos y a despedirse del pueblo…Pero esa es otra historia…Que me hizo llorar. (Está historia es real Perico era el padre de mi marido)

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30 Aniversario de la Caravana de Mujeres de Plan.

El 16 de mayo se celebrará una fiesta de aniversario en la localidad de Plan en el Valle de Chistau, se cumplen 30 años de la  primera caravana de mujeres.

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Todo se originó el 3 de enero de 1985 en el  Bar Casa Ruché, tras ver en televisión la película «Caravana de Mujeres» (1951), de William A. Wellman. Decidieron poner un anuncio en la prensa solicitando mujeres para casarse.

Os dejo el cartel con todas las actividades que empezarán el viernes día 15 de Mayo.

MeteoSaravillo en África.

Ayer me llegaba a mi correo electrónico a través de una amiga, este relato que me ha encantado, no he querido que se quedará allí y lo publico para que todos vosotros tengáis la oportunidad de leerlo. Por un momento un Massai de kenia vio la nieve y las montañas a través de mis fotos y de mi blog, no se puede describir lo que siento, por momentos como este, vale la pena seguir adelante con MeteoSaravillo.

Mi nombre es Maribel aunque hace poco cuando estuve colaborando en una escuela de niños maasais en Kenia me bautizaron con el nombre de “ñamañac” que  en Suahili significa “afortunada” y así me siento.

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En un pis pas cambié mi mundo por completo, pasé del frio helador, al tórrido verano de la sábana africana, deje la comodidad de mi casa, para acampar al lado del rio, abandoné  el ruido ensordecedor de la ciudad por un silencio absoluto roto solo por el grito de alguna hiena.

Compartí mis días con guerreros maasai, me explicaron su cultura, sus creencias, disfruté con las actividades de la escuela, me encandiló  la sonrisa de los niños y sus  ojos grandotes en la que te ves reflejada, me maravillé con sus  cantos y saltos  al lado de la hoguera, en fin, me enamoré de África y de los Maasai.

Todas las noches en el campamento los Maasai encienden sus hogueras, y allí alrededor del fuego se canta y se cuentan historias, yo al no conocer el idioma, miraba y escuchaba atentamente. Un altísimo maasai se pudo a mi lado y me enseño la foto de su hijo, un bebe regordete guapísimo, me hubiera gustado hablarle y decirle lo precioso que era, solo lo supe hacer con señales, me tocaba el corazón y le sonreía todo lo que podía para que entendiera lo guapo que me parecía. Para compartir esa complicidad y acercamiento yo solo supe sacar mi móvil y enseñarle las fotos que llevaba, mi familia, mi perro, mis adoradas montañas nevadas, mi querido Valle de Pineta,  mi sorpresa fue cuando mi compañero de hoguera se quedo prendado de una foto que baje la web de Meteosaravillo, un precioso paisaje nevado,  con señales me pregunto que porque andábamos por encima del hielo, fue una situación graciosa, él no lo entendía, supongo que a él también le extrañaban cosas de nuestra cultura, no creo que haya visto nunca la nieve ni creo que haya subido alguna montaña, pero le gustaron mis fotos.

Una noche nos sentamos en un montículo al lado del rio para escuchar el canto de los hipopótamos, era una noche sin luna y las estrellas brillaban como nunca había visto, un maasai me cubrió con su manta, y mi amiga me tradujo lo que dijo:

– Tranquila ñamañac, con esta manta serás invisible, los animales nunca te atacaran, los animales respetan a los maasai porque los maasai respetan a los animales.

Y me sentí invisible bajo el cielo estrellado, está claro que yo no creí que una manta me salvara de una fiera, pero también está claro que mi compañero de hoguera no entendió porque yo andaba por el hielo.

Desde que volví de Kenia mis valores han cambiado un poco, quiero ser un poco maasai, y cuando ando por la ciudad corriendo como una loca, me recuerdo que soy ñamañac, la mujer afortunada que pudo convivir con guerreros, y me repito las palabras que  me decía el jefe de la tribu, “vosotros tenéis los relojes, nosotros el tiempo” entonces es cuando me paro, ando más despacio y miro al cielo, ese cielo que se ve desde aquí , desde mis adoradas montañas y desde mi África querida.

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