Sin, expresión de naturaleza con leyenda.

Sin (Copiar)

Sin es un pequeño pueblo del Valle de Chistau, perteneciente al ayuntamiento de Tella-Sin, es una población tranquila de gran belleza rodeada de prados de montaña y bosque. Como cesión de su pasado quedan varias casonas de los siglos XVI al XVIII. Casi todas las casas poseen escudo propio, en sus calles encontramos dos tradicionales casas señoriales, Casa Ruche y Casa el Torrero las dos del siglo XVI. Sus residentes poseyeron durante siglos la categoría de infanzones. Destacan el molino y la serrería de Sin (de la que ya os hablé en este blog), así como su iglesia de San Esteban del Siglo XVI, que custodia en su interior la momia, de Pedro Falceto, más conocido como “Tiburcio”, también hay que resaltar que la excavación sacó a la luz los restos de otros 150 individuos enterradas bajo la iglesia.

Los restos momificados corresponden a Pedro Falceto Sessé.

Pedro Falceto, nació en Sin el año 1545. Hijo de Bernar Falceto y Catalina Sesé, tenía tres hermanos Bernar (Clérigo), Juan y Catalina.

Los Falceto eran infanzones de sangre y tenían su “Casal” en la localidad de Sin, donde aparecen documentados desde 1504. Los infanzones aragoneses ocupaban el último lugar de la nobleza. Habitualmente eran propietarios de tierras y ganados que solían atender ellos mismos, disfrutaban de un gran prestigio social entre sus convecinos. Pedro Falceto fue designado por sus padres “heredero universal” de la Casa Falceto. A los 24 años contrajo matrimonio con María Escuaín Arnal, natural de Buerba (Valle Vió), cada conyuge aportó al matrimonio una dote de 2000 sueldos jaqueses. El matrimonio tuvo cuatro hijos (Pedro, Isabel, Juan (heredero del Casal) y Juliana.

La vida de Pedro Falceto le permitió conocer los reinados de Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV, épocas de grandezas y también de grandes penurias. Tiburcio debió tener cierta holgura económica, ya que él corrió con los gastos de la importante ampliación de la Iglesia Parroquial. En la memoria popular persiste la imagen de Pedro Falceto, acudiendo a misa a lomos de su caballo a pesar de la escasa distancia que había entre su casa y la iglesia.

Murió en Fraga, donde tenía propiedades, el 2 de Julio de 1634, a los 89 años de edad. Su fallecimiento se debió a una larga enfermedad que lo tuvo bastante tiempo postrado en cama, tal y como lo evidencia el estudio de sus restos momificados.

Sus restos mortales fueron trasladados a su localidad (Sin), para recibir sepultura en el panteón familiar de la Iglesia Parroquial. Según la tradición oral, por cada pueblo que pasaban los restos del difunto tañían las campanas de la iglesia y sus vecinos daban un ducado de donativo para la celebración de misas por su alma.

Actualmente los descendientes directos de Pedro Falceto viven en Magán (Toledo).

En un próximo artículo os hablaré en exclusiva de la Iglesia de San Esteban, las obras empezaron en el 2002 y terminaron alrededor del 2005 con fotos incluidas.

Mi agradecimiento a Vicente Guillén Naval.

Fuente: Ayuntamiento de Tella-Sin, Gobierno de Aragón, Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Casa Ruché (Copiar) Casa Ruché.

  casa el torrero (Copiar)

Casa El torrero.

iglesia de sin (Copiar)

Iglesia de Sin.

 

 Estado de la momia en el momento de su excavación. (Copiar)

Momia en el momento de la excavación.

la momia en la iglesia (Copiar)

 La momia en la iglesia.

La Comuna (Valle de Chistau).

La comuna (Copiar)

Estos pueblos del Valle de Chistau forman desde época remota una particular comunidad de bienes e intereses conocida como La Comuna, que se encarga de administrar un vasto territorio común y de ordenar sus pastos y recursos forestales.

La Comuna es una especie de sociedad de origen medieval compuesta de 84 partes indivisas en la que participan todas las casas agroganaderas de Sin, Señes y Serveto.

Había una junta compuesta por dos miembros de cada pueblo, que entre ellos elegían un presidente el cual tenía dos votos si había empate en las votaciones, estas reuniones se hacían en la Ermita de Santa Luzia, ahora en ruinas. ¡Qué pena!

La junta o chunta de La Comuna era la encargada de administrar los bienes y de convocar las reuniones o consellos en la ermita de Santa Luzia. Estos consellos se convocaban haciendo sonar la tringola de la ermita (que se oía por toda la comuna), y de ordinario hasta época reciente eran tres, en mayo antes de que el ganado subiese a la montaña para decidir los pastos y afirmar el vaquero, al final de noviembre para pasar cuentas y elegir nueva junta si tocaba y por último el día de Reyes para afirmar los toros de ese año.

La elección en mayo del vaquero se hacía mediante una curiosa costumbre, una especie de subasta a la baja, se colgaba del techo de la Ermita un ramo y todos los interesados a chunta-se-ie de vaquers empezaban a dar vueltas alrededor del ramo diciendo al pasar cada uno por debajo, la cantidad por la que s´achuntaban, así hasta que se´n fartaban de chirar porque  a nadie le interesaba bajar más el precio, el último en pasar bajo el ramo (la cantidad más baja), sería el contrato ese año.

SABIAS QUÉ….?

Existe la creencia de que entre las ermitas de Santa Luzia y la de San Miguel  (Sin), hoy desaparecida y el legendario convento de la ladera de San Martín había comunicación porque estaban entre sí a la vista, así, si algún peligro acechaba al valle, era rápidamente detectado desde la atalaya de San Martín y comunicado enseguida a todos los vecinos de La Comuna y del  resto del Valle.

Fuente: Diputación de Huesca y Mancomunidad del Valle de Chistau.

Es combentos y El Rey Sancho Abarca.

Según la tradición este entorno de La Comuna ha sido testigo de episodios históricos muy relevantes para la historia de Aragón y orígenes del reino. Hoy los datos históricos y los míticos se mezclan de tal forma que es difícil separar realidad de ficción, pero ciertamente muy próximos a nosotros se encuentran algunos que fueron claves para explicar interesantes hechos de nuestra historia ocurridas allá por los siglos IX y X.

Excursion a Ermitas Serveto_030 (Copiar) Pueblo de Señes.

ES Combentos y el Rey Sancho Abarca.

Sobre un escarpado terreno, en la ladera de la Pena San Martin se hallan los restos (hoy prácticamente absorbidos  por la maleza), lo que fuera la Santa Cruz de Chistau, sitio conocido popularmente como Es Combentos. La tradición sitúa allí un modesto y sencillo claustro de monjas en que estuvo Doña Urraca de Aragón, esposa del Rey García Iñiguez de Navarra, cuando llevaba un hijo en sus entrañas. Se explica así que cuando mueren los dos reyes, fuera en Señes en Casa Sasé, el lugar en el que vivió oculto hasta la edad de 14 años el hijo de ambos, el primer rey de Aragón y Navarra, Sancho Garcés I.

Pasaría a la historia como un rey bueno para su pueblo, el rey Sancho Abarca de quién se dice que tomó este apodo por el calzado que le acompañó en su infancia y que él quiso seguir calzando siempre para homenajear al pueblo de Señes y al Bal de Chistau, que también los había tratado y protegido y del que se sentía muy orgulloso.

El Peu de la Moncha.

Camino de los combentos, hay en una piedra una original marca, es una huella, cuenta la tradición que estando Doña Urraca de Aragón embarazada del que sería el rey Sancho Abarca, estuvo a punto de caer precipitada por un zillo, si no fuera porque esta piedra le sujeto un pie. Todavía está piedra se puede observar por el camino de La Esacadiella.

La Espluga Mur García.

En una cueva situada camín d´El Collé, vivía Mur García que no era otro, sino el noble que tenía encomendada una difícil misión proteger el acceso al Bal de Chistau, mantenerlo libre de incursiones moras y dar aviso con su sonora cuerna si fuera necesario, era por tanto desde su privilegiada atalaya el “Señor guardián” de la mítica Santa Cruz de Chistau y sus combentos. Esta cavidad contiene restos neolíticos.

Fuente: Diputación Provincial de Huesca y Mancomunidad del Valle de Chistau.